El pasado mes de marzo celebramos dos jornadas llenas de actividad y compromiso ambiental, los días 14 y 21, gracias a la colaboración con Mundo Artrópodo y Rebelión por el Clima.
Ambos encuentros se convirtieron en espacios de convivencia, sensibilización y participación, donde compartimos experiencias y seguimos impulsando la educación ambiental de forma activa. Estas iniciativas no solo nos permitieron poner en marcha nuevas acciones, sino que también nos dejaron aprendizajes colectivos y motivación para seguir trabajando por el cuidado de la naturaleza.
Taller de construcción de mariquitarios
La primera actividad fue un taller dirigido a todas las edades, especialmente a niñxs, en el que aprendimos a construir mariquitarios, es decir, refugios para mariquitas.
El objetivo principal fue conocer mejor a estos insectos, entender su ciclo de vida y aprender a crear refugios con materiales sencillos que pueden encontrarse fácilmente. El taller fue impartido por Alba Nieto (@lapillabichos), de la Asociación Mundo Artrópodo, y tuvo lugar en el Centro Social Rey Heredia. Primero realizamos algunas actividades de carácter científico en el interior, y después disfrutamos construyendo los mariquitarios al aire libre.

Mariquitario hecho por uno de los participantes
El sábado 21 de marzo celebramos una jornada conjunta organizada por Rebelión por el Clima, Poetas por el Clima y la Asociación Vecinal Los Califas en el Jardín de la escritora Elena Fortún. La coincidencia con el Día Mundial de los Bosques y el Día Mundial de la Poesía nos permitió combinar la expresión artística con la sensibilización ambiental, creando un ambiente agradable en el que disfrutar de diversas actividades al aire libre.
Desde Poetas por el Clima participamos en un taller de haikus, en el que aprendimos a escribir este tipo de poemas breves, y posteriormente asistimos a un recital donde varias personas compartieron sus versos.
Ecotopías I: El amor lento y los cuidados en el centro.
Ocuparon la casa: con poesía, talleres de baile y encuentros climáticos. Presentaciones de libros, un club de lectura y cine comunitario.
Eran unas radicales; andaban descalzas por el patio de guijarros y tomaban la luz de las estrellas en las noches de verano.
Desafiaban al mundo con su huerto en la azotea y comprando frutas y verduras en las tiendas del barrio.
En los balcones: bandera de bolsas de tela, estandarte incendiario.
—¡Allá van! —decían en el vecindario— con sus bicicletas calle arriba y calle abajo.
Cuenquitos de agua para los gorriones, rescate voluntario de vencejos y placas solares en el tejado…
Rocío Malco
Junto a Ecologistas en Acción, las personas más pequeñas aprendieron a hacer un herbario, donde además pudieron dejar versos y mensajes en distintas hojas como parte de la actividad. También participaron en un juego colaborativo en el que debían reunir versos escondidos dentro de nueces repartidas por la zona, lo que combinó aprendizaje, creatividad y diversión.
Otro de los espacios destacados fue una mesa compartida en la que la Plataforma Carril Bici facilitó el reparto de plantones de tomateras cedidos por el Jardín Botánico, fomentando así el cultivo urbano.
Por su parte, El Brote repartió semillas de algarrobo y organizó un pequeño concurso con preguntas y curiosidades sobre este árbol, lo que generó un ambiente participativo y educativo.
No queremos terminar esta entrada sin agradecer de corazón a todas las personas que hicieron posible este conjunto de actividades, gracias a las cuales pudimos disfrutar, aprender y compartir en comunidad.
Para estar al tanto de nuestras próximas propuestas, no olvides seguirnos en Instagram: @elbrote_educacion_ambiental.
Esperamos seguir encontrándonos y trabajando en red para construir un presente y un futuro en el que el cuidado de la naturaleza y de las personas se sitúe en el centro.
¡Nos vemos pronto!

