La gestión del arbolado urbano vuelve a generar controversia en Córdoba tras la difusión en redes sociales de unas publicaciones que muestran la realización de plantaciones de árboles en durante el mes de mayo y trabajos de poda durante el mes de junio expone las consecuencias que esta práctica puede tener tanto para los árboles como para la biodiversidad urbana y el bienestar de la ciudadanía.
Plantar árboles en pleno mayo
En Córdoba, mayo no es un mes cualquiera. Más allá de las Cruces o la Feria, es también el momento en que el calor empieza a apretar, el estrés hídrico se hace evidente y las condiciones para la supervivencia de cualquier árbol joven se vuelven especialmente difíciles.
Por eso resulta llamativo ver nuevas plantaciones en estas fechas. Porque si realmente queremos ciudades más verdes, con más sombra, biodiversidad y espacios habitables, no basta con plantar árboles: es imprescindible hacerlo en el momento adecuado, como es el otoño, y garantizar los cuidados necesarios durante los primeros años de vida.
Los árboles no entienden de calendarios políticos ni de inauguraciones. Entienden de agua, de suelo, de temperaturas y de tiempo. Y cuando estos factores no se tienen en cuenta, una actuación que podría ser positiva corre el riesgo de convertirse en una oportunidad perdida.
La renaturalización urbana requiere planificación a largo plazo. Plantar es solo el primer paso. Sin seguimiento, riego y mantenimiento adecuados, muchas de estas actuaciones terminan traduciéndose en árboles que no llegan a consolidarse, recursos públicos desaprovechados y una ciudadanía que ve cómo las promesas de una ciudad más verde se marchitan antes de echar raíces.

¿Es el mejor momento para podar árboles en Córdoba?
Llama la atención la realización de podas a finales de junio, cuando las temperaturas llevan semanas siendo muy elevadas y los meses más duros del verano aún están por llegar.
Los árboles son mucho más que un elemento decorativo. Su sombra ayuda a reducir la temperatura de calles, plazas y parques, haciendo más soportable el calor para miles de personas cada día, sin dejar a un lado la absorción de dióxido de carbono y aporte de oxígeno.
Por otra parte, junio es un mes especialmente sensible para muchas aves urbanas. Numerosos volantones han abandonado ya el nido, pero siguen dependiendo de la protección de los árboles y de sus progenitores para sobrevivir. Las podas durante este periodo pueden afectar a refugios y zonas de descanso fundamentales para estas especies. Tampoco es la época más favorable para los propios árboles. El estrés hídrico y las altas temperaturas obligan a los ejemplares a realizar un gran esfuerzo para mantenerse sanos. Cualquier intervención debería tener en cuenta estas circunstancias y valorar cuidadosamente sus posibles consecuencias.
En una ciudad cada vez más afectada por las olas de calor, la vegetación se ha convertido en un recurso esencial. cuidar los árboles no consiste únicamente en plantarlos. También implica saber cuándo y cómo intervenir sobre ellos para que puedan seguir prestando sus valiosos servicios ambientales durante muchos años.
Por eso, cada actuación sobre el arbolado urbano debería planificarse atendiendo a criterios técnicos, ambientales y climáticos, con el objetivo de cuidar a el patrimonio natural de la ciudad y a las personas que la habitan cada día.
Lo podemos decir más alto pero no más claro en verano no se poda ni se planta.


