Este otoño arrancamos con mucha ilusión el proyecto «Sembrando ecofeminismos: cultivando conciencia», una iniciativa con la que queremos acercar las ideas y la mirada ecofeminista a las aulas, invitando a las nuevas generaciones a reflexionar sobre la relación que mantenemos con la naturaleza, los cuidados y nuestro entorno.
Durante este curso, nos acercaremos al alumnado de Educación Secundaria y Formación Profesional de tres localidades de la provincia de Córdoba: Pedro Abad, Montoro y Montemayor. A través de nuestros talleres, queremos abrir espacios de diálogo y reflexión colectiva en los que compartir preguntas, cuestionar algunas ideas que damos por sentadas y descubrir otras formas de entender el mundo que habitamos.
Pero ¿qué son los ecofeminismos y por qué es importante introducir ese enfoque en las aulas?
Los ecofeminismos nos invitan a comprender que la vida humana no puede separarse de la naturaleza ni de las relaciones de cuidado que la hacen posible. Nos recuerda que dependemos de los ecosistemas para vivir y que, al mismo tiempo, necesitamos de otras personas a lo largo de toda nuestra vida. Sin embargo, estas dependencias no siempre reciben la atención ni el reconocimiento que merecen.
Interdependencia y ecodependencia: aprender a reconocer lo que nos sostiene
En los talleres reflexionamos sobre dos conceptos fundamentales: la interdependencia y la ecodependencia.
La interdependencia nos recuerda que las personas necesitamos unas de otras. Nadie puede vivir completamente al margen de los demás: a lo largo de nuestra vida recibimos cuidados, apoyo y acompañamiento. Desde la infancia hasta la vejez, nuestras necesidades están vinculadas a otras personas y a las redes que construimos en comunidad.
Para empezar a explorar esta idea, planteamos preguntas sencillas, pero que abren conversaciones importantes: ¿podríamos vivir sin que nadie nos cuidase?, ¿quién se ocupa de las tareas necesarias para que nuestro día a día funcione?, ¿por qué algunas formas de cuidado son tan visibles mientras otras pasan desapercibidas? ¿Qué ocurriría si dejáramos de reconocer y valorar el trabajo de las personas que sostienen nuestra vida cotidiana?
Por su parte, la ecodependencia nos ayuda a comprender que nuestra existencia está ligada a la naturaleza. El agua que bebemos, los alimentos que comemos, la energía que utilizamos y los materiales que forman parte de nuestra vida cotidiana proceden de recursos naturales. Incluso aquello que encontramos en una tienda o utilizamos a través de la tecnología depende de procesos y materiales que tienen su origen en el planeta.
Por eso, durante los talleres también nos preguntamos: ¿de dónde vienen los alimentos que consumimos?, ¿qué recursos necesitamos para fabricar los objetos que utilizamos a diario?, ¿qué pasaría si los ecosistemas que nos sostienen dejaran de funcionar? Y, sobre todo, ¿somos realmente conscientes de todo lo que necesitamos para vivir?
Estas preguntas nos permiten conectar nuestras acciones cotidianas con procesos más amplios y entender que el bienestar humano no puede construirse a costa de la destrucción de nuestro entorno.
Poner la vida en el centro
Hablar de ecofeminismos también significa cuestionar las formas en las que organizamos nuestras sociedades y preguntarnos qué vidas se cuidan, qué trabajos se valoran y qué consecuencias tienen nuestros modelos de producción y consumo.
No se trata únicamente de reciclar, reducir residuos o adoptar hábitos más sostenibles, aunque estas acciones también puedan ser importantes. La mirada ecofeminista va más allá: nos invita a reflexionar sobre las relaciones que establecemos con la naturaleza y con las demás personas, y sobre la necesidad de construir formas de vida más justas, cuidadosas y respetuosas con los límites del planeta.
Reconocer nuestra interdependencia y nuestra ecodependencia es un primer paso para comprender que la vida se sostiene gracias a una compleja red de relaciones. Lo que ocurre en nuestro entorno tiene consecuencias sobre las personas, y nuestras decisiones cotidianas también afectan a los ecosistemas de los que formamos parte.
Sembrar hoy para transformar el mañana
Con «Sembrando ecofeminismos: cultivando conciencia» queremos contribuir a que el ecofeminismo encuentre un espacio en las aulas y forme parte de las conversaciones que nos ayudan a comprender el mundo.
Acercar estas ideas a la adolescencia y a la juventud es una oportunidad para cuestionar lo que a menudo se presenta como “normal”, reconocer el valor de los cuidados y comprender que no existe una vida humana separada del planeta que la hace posible.
Cada pregunta qu nos palnteamos en el taller puede ser una semilla. Una conversación sobre el origen de los alimentos puede ayudarnos a pensar en nuestra relación con la tierra; una reflexión sobre los cuidados puede hacer visibles trabajos y necesidades que suelen quedar en segundo plano; y una mirada más atenta a nuestro entorno puede recordarnos que formamos parte de una red de vida que necesitamos proteger.
Seguimos sembrando, compartiendo y aprendiendo, con la convicción de que cultivar conciencia es también construir un futuro en el que la sostenibilidad, los cuidados y la justicia social estén el centro.
El Brote ha recibido una ayuda de la Diputación Provincial de Córdoba dentro de la Convocatoria de subvenciones a asociaciones, federaciones, fundaciones que desarrollen proyectos, programas y actividades para conseguir la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres y la eliminación de la discriminación por razón de sexo u orientación sexual, en la provincia de córdoba, 2026, para la ejecución del Proyecto "Sembrando ecofeminismos, cultivando conciencia"

