El huerto del CEIP Jerónimo Luis de Cabrera, una respuesta local para un problema global

Escrito por El Brote

 el 31 de octubre de 2026

El colegio Jerónimo Luis de Cabrera es una comunidad de aprendizaje ubicada en el Distrito Sur de Córdoba. Este centro cuenta con un espacio, “el huerto”, que pertenece al centro, pero al que se accede desde la calle. Desde enero de 2025, en El Brote comenzamos a acompañar a un grupo de alumnos y alumnas de este colegio en el diseño y la transformación de este espacio en un refugio climático, realizando varias actuaciones, como el cuidado de una parte hortícola o la construcción de refugios para insectos, entre otras.

Desde hace casi un año, este proceso se abrió a otros niños y niñas del Distrito Sur. Nos acercamos a otros CEIPs cercanos, para sensibilizar y dar a conocer la crisis climática desde una visión Norte-Sur, presentando esta actividad como una forma de actuar localmente, pero con efectos globales. Paralelamente, continuábamos trabajando con el grupo del CEIP Jerónimo Luis de Cabrera, al que se fueron uniendo chicas y chicos de otros centros educativos, como del CEIP San Fernando o del CEIP Federico García Lorca.

El grupo infantil se reúne dos días en semana, en horario de tarde, para realizar actuaciones prácticas que adapten su entorno a la crisis climática. Si bien el cuidado del huerto es una de las actividades que más continuidad tienen, esta se enfoca como un espacio de aprendizaje activo, crítico y vivencial, en el que adquieren conciencia sobre: el funcionamiento de la naturaleza, el papel de la biodiversidad, los trabajos que cuidan a la naturaleza y a las personas, etc.

En este ambiente, se generan vínculos emocionales entre las personas y otros seres vivos, poniendo en valor las relaciones de dependencia de las personas de otras personas y de su medio natural, y se reflexiona acerca de la importancia de los cuidados o lo comunitario para no sólo sobrevivir, sino para la calidad de vida.

Esta actividad no sólo se limita a las personas de este grupo, sino que involucra a más agentes del entorno. Entre ellos, se encuentra el equipo docente del centro, quien utiliza el espacio en su actividad lectiva, o la asociación de familias del colegio, quien ha cuidado del espacio en los meses estivales.

Este proceso demuestra que los niños y las niñas pueden ser mucho más que meros receptores de que la crisis climática existe, ya que tienen la capacidad de desempeñar un papel activo en su comunidad para conducirla a escenarios de futuro social y ambientalmente viables.

Este proceso es una de las estrategias del proyecto Infancia y Barrio por la Resiliencia Climática del Distrito Sur, que persigue el objetivo de fortalecer la capacidad transformadora de la comunidad educativa frente al cambio climático, y que está financiado por la Delegación de Cooperación y Solidaridad del Ayuntamiento de Córdoba.